Ahora toca hablar de futbol. Es la primera vez que abordo este tema, y quiero que este primer post sobre el deporte rey, sea sobre el C.A. Osasuna. Y concretamente para “el efecto Mendilibar”.
Seis partidos, trece puntos de dieciocho posibles. Tres victorias consecutivas, y dos victorias fuera de casa tras catorce meses de sequía. Desde que José Luis Mendilibar llego al banquillo del Osasuna sustituyendo a José Antonio Camacho, el equipo juega mejor, hace más goles, encaja menos, y gana más partidos. Las cifras no mienten ni son opinables. Todo lo demás, sí.
Recuerdo cuando cesaron a Camacho. Los medios de comunicación estatales, los programas deportivos de medianoche y los periódicos deportivos, decían que había sido una decisión política, forzada por aficionados ultras. Que Camacho era un gran entrenador, que había salvado a Osasuna en temporadas anteriores y que ahora estaba haciendo una buena temporada, habida cuenta del presupuesto y del equipo que tenía Osasuna.
Pues bien, ahora, esos medios, ya no hacen elogios a Camacho. El tiempo ha venido a dar la razón al presidente y a la afición, no solo a los ultras, sino a la mayoría de la afición, que hace tiempo reclamaba el cambio de entrenador. Y también a los propios jugadores, que al principio de temporada ya reclamaron el cambio de técnico. Los seguidores de Osasuna sabíamos que el equipo podía dar más, que no podía ser que todos los jugadores fuesen tan malos, que no podía ser que el equipo no supiese jugar a futbol, y solo jugase al pelotazo. Que los delanteros no se habían olvidado de marcar goles, y que las jugadas de estrategia, después de ensayarlas en los entrenamientos, se pueden llevar a la práctica en un partido, y acabar como se habían planificado.
Y es que muchas veces, se toman decisiones que externamente, no se entienden, porque no se conoce las realidades internas de un equipo, de un colectivo o de una organización. Muchas veces se toman decisiones que parecen incompresibles, que parecen que van en contra del propio colectivo. Pero estos cambios, a veces arriesgados, provocan un impulso interno necesario en busca de un incentivo, de un revulsivo, de una nueva actitud, de una motivación para conseguir el objetivo marcado. Y aunque inicialmente algunos no lo entiendan, cuando los cambios están justificados, terminan funcionando, como en el caso de Mendilibar.

¿Ha funcionado mendilibar? no me hayas reir. Osasuna tiene pie y medio en segunda. De nada sirve ganar 4 partidos y empatar otro si luego se pierden 10. Mendilibar es entrenador de segunda, y Camacho es de primera.
Bueno, de momento seguimos en la lucha, fuera de los puestos de descenso y dependiendo de nosotros.
Todo es posible.